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{ENTREVISTAS}

'Los chavales deben tener referencias externas y descubrir el mundo desde la curiosidad'

Manu Ochoa es el autor de 'La Casa Azul, el secreto mejor guardado de Ajamil'

'La Casa Azul, el secreto mejor guardado de Ajamil' es la primera novela de Manu Ochoa. La primera publicada, que no escrita. El escritor riojano, logroñés de nacimiento de Ajamil por sentiemiento propio y familiar, se adentra en una historia en la que la curiosidad juvenil y adolescente, el misterio y el secretismo son protagonistas, junto al propio pueblo. Manu Ocho narra en primera persona y confiesa que ha recurrido a la memoria del tiempo pasado jugando con sus amigos en las calles del pueblo, también de las costumbres, de labor de sus padres y vecinos, en definitiva de la vida rural de los años 50, lejos de la televión, los coches o internet. Manu escribe y no sólo novelas. También pone su imaginación al servicio de guiones cinematográficos, dirige películas y actúa. Confiesa que, de alguna manera y salvando las distancias entre cada disciplina, todo viene a ser similar... contar historias./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Qué cuenta ‘La Casa Azul’? ¿Qué nos encontramos al adentrarnos en las páginas de tu novela?

Pues es una historia sobre unos niños, sobre un misterio y cómo afrontan un secreto enorme que hay en un pueblo.  ¿Qué te vas a encontrar? Pues magia, amistad, locura, fantasía. Cuenta las peripecias de unos niños de distintas edades, con mucha curiosidad, que han escuchado hablar de unas casas abandonadas y quieren saber qué pasó en ellas. Pero ningún adulto se lo quiere decir, así que estos chavales se pasan la niñez averiguando qué pasó allí en esas casas que tienen las puertas y ventanas pintadas de azul.

 

S.- ¿Está ambientada en los años 50 o es el misterio de ‘La Casa Azul’ el que procede de los años 50?

La historia transcurre en el pasado, no necesariamente de forma exacta en esos años. Hablo de años 50 porque en la historia, el protagonista, Clementín, que nació en el año 1933, es un chaval. Va contando la historia desde su punto de vista de niño, cuenta lo que ve en su pueblo y los juegos con sus amigos, a medida que va haciéndose mayor. El protagonista va contando una historia que ya procede del pasado y que es un poco surrealista. Es una época anterior, en las zonas rurales, que hasta hace 50 años eran como mil años seguidos juntos. No había coches, no había aviones. El misterio es mucho más antiguo, pero en la historia, el protagonista cuenta con 10 años más o menos.

 

S.- Porqué ‘La Casa Azul’ es una historia de misterio y aventuras, ¿no?

Bueno, no se trata de aventuras al estilo Indiana Jones, sino que son cosas que hacen los chavales que quieren descubrir el misterio de esas casas azules del pueblo. Que, a la larga, se trata de ver cómo afecta, digamos, que un misterio convierta el mundo en algo más mágico, para bien o para mal. Se trata de comprobar cómo ese misterio transforma a la gente de ese pueblo. Los chavales protagonistas se inventan mil conjeturas y tienen mil ideas para averiguar el secreto que los adultos no quieren soltar.


S.- Literatura juvenil dice la editorial ¿Compartes la descripción?

Puede leerla un abuelito perfectamente, como los chavales o la familia entera. Había que ponerle un registro de lectores, y como los protagonistas a lo largo de la historia están en un rango de edad antterior a los 25 años, pues la editora ha decidido catalogarla como literatura juvenil, más que nada para enganchar a los adolescentes y a sus familias con las cosas que se vivían en el pasado. Pero es literatura para toda la familia.

 

S.- … y narrada en primera persona… ¿Ajamil está presente en tu vida? ¿Por qué eliges la primera persona para narrar la historia de Clementín?

Está narrada en primera persona porque creo que es mucho más fácil contar algo desde esa perspectiva, porque se tiene más margen para desarrrollar la historia. Al ser el protagonista un niño, la visión del niño es fundamental, la visión de los niños siempre es más interesante, más lógica, más mágica, porque tienen una visión diferente y eso le da más frescura a la narración.  Además, el lector se identifica rápidamente con el protagonista porque vive la historia con su propia voz y eso consigue enganchar. Y Ajamil, claro que está presente en mi vida, soy de allí, toda mi familia es de allí. Alguien dice que el pueblo es el pretexto para contar esta historia. Yo diría que sin Ajamil no existiría esta historia.

 

S.- Sin desvelar nada, ¿La Casa azul existe? ¿Tiene la historia algo de real?

Sí que existió una casa azul en el pueblo. De pequeño recuerdo que teníamos cierto miedo de una casa que tenía pintadas de azul las puertas y ventanas, pero ahora ya está hundida. Tomé la referencia. Luego la casa se hundió con el tiempo, ahora solo hay un solar, pero sí que existió, siempre fue misteriosa y de pequeños jugábamos cerca y nos inventábamos historias. Pero la historia del libro es ficción, es literatura fantástica surrealista, como dirían algunos 'surrealismo mágico riojano'. 

 

S.- La amistad, el compañerismo, la curiosidad adolescente, el afán de aventura, están presente. ¿Los entiendes como valores a rescatar, resaltar, a disfrutar?

El protagonista es un niño que tiene amigos, familia, amistades que son muy importantes para él. Creo que hoy en día es necesario que los chavales tengan referencias externas, que aprendan a descubrir el mundo que les rodea desde la curiosidad, que no la pierdan. Creo que esa es la idea a rescatar. Si el protagonista se hubiera pasado la vida encerrado en casa no habría historia que contar. Y su entorno hace que interactúe con todos, con la gente, costumbres, a fin de cuentas, es lo que los adolescentes aprenden y reflejan siendo adultos: lo que aprendieron o vivieron antes. Creo que siempre es importante que haya curiosidad en los chavales; es una valor a destacar.

 

S.- La historia –corrígeme si me equivoco- permite también adentrarse en la Historia del pueblo e incluso de la comarca de los Cameros. ¿Fue algo pretendido desde el principio?

La zona geográfica es referente en la novela y esa era la idea desde el principio. Es decir, soy camerano, soy de Ajamil, era esencial captar el alma del pueblo, agregar vocabulario, palabras, dichos, costumbres que yo había vivido y escuchado de pequeño. Creí necesario incluir palabras que solo se hablaban allí y lo que conozco de la zona. He intentado reflejar la manera que tenían de enfrentar el día a día en el trabajo mis padres, mis abuelos, mi familia, la dureza de los Cameros, la humildad y lo espabilados que eran aquellas personas para resolver lel día a día en aquella época.

 

S.- El pueblo es un personaje más, ¿no?

No solo el pueblo, sino que la comarca en su conjunto. Las calles, la historia, todo gira alrededor del pueblo. Ajamil es un municipio pequeño donde los niños vivían en la calle muchas horas, fuera de sus casas. No era como ahora. Antiguamente los niños se pasaban todo el día en la calle porque no había televisión ni internet ni nada. Entonces salías a las 8 de la mañana y volvías de noche y toda la vida era pueblo, pueblo, pueblo. Y claro, Ajamil es un personaje más, porque describir sus calles, sus casas, su forma de vida, quieras o no, forma parte de la personalidad de sus habitantes, la define. Ahora ya no, ahora ya pasamos la mayor parte del tiempo viendo televisión o con las jodidas consolas.

 

S.- Ese protagonismo de Ajamil te permite también crear personajes secundarios interesantes, ¿no?

Al tratarse de una novela ambientada en mi pueblo, lo que destaca en el relato son sus personajes secundarios. En la novela aparece un buen número de personajes secundarios. Normalmente, los secundarios son más interesantes y tienen más margen narrativo. Los principales no suelen ser tan interesantes. Los secundarios aparecen en menor medida, tienen sus momentos, pero  tienen mucha fuerza y puedes darles mucho brillo, tienen más luz. Y la historia de los habitantes de Ajamil da mucho juego para crear personajes surrealistas.

 

S.- ¿Escribir siempre te ha gustado?

Cuando era joven escribí algunos poemas para una novia que tuve, pero no había vuelto retomarlo. De sopetón, un día, ya mayor y en una crisis que tuve, de esas de despertarme una noche borracho perdido, comencé de nuevo a escribir. Me dije: “escribir mola”. Y desde entonces no paré. Escribí cuatro novelas en tres años. Luego continué escribiendo los guiones para mis pelis… y hasta hoy. No he parado.

12.- De alguna manera, lo que te gusta es contar historias, ¿no? Ya sea escribiendo, dirigiendo cine, escribiendo guiones o actuando…

Pues sí, lo que me gusta es contar historias, contar cosas, inventarme mundos, que sean interesantes y que cautiven a la gente. Dsifruto al comprobar cómo reacciona la gente con la historias que cuento, para bien o para mal.

 

S.- ¿Es muy diferente el planteamiento a la hora de comenzar a escribir una novela o un guión?

Nada que ver. En una novela no hay ningún límite al comenzar a escribir. La imaginación se puede desbordar ampliamente, no tienes control para las historias que vas inventando, la libertad es absoluta y el cerebro disfruta mucho más. Sin embargo, con un guion estás limitado con un montón de condicionante. Por ejemplo, es posible que no cuentes con presupuesto para rodar lo que has imaginado, o los actores con los que tienes que contar... Tienes que tener en cuenta infinidad de aspectos, tienes que adaptar el guión a las posibilidades del rodaje. El planteamiento es completamente diferente.

 

S.- ¿Y sacarlos adelante? ¿Requiere el mismo esfuerzo?

Si te refieres a dar a conocer las historias, es más fácil escribir una novela (me refiero al proceso creativo). Con una película hay mil dificultades para sacarla adelante. Dependes de muchas personas, recursos. El trabajo de un escritor es bastante solitario y no necesitas de tantas personas para trabajar en una historia y darle forma. Con una película, ¡Uff!, hay mucho trabajo detrás, es preciso mucho esfuerzo conjunto para sacarla adelante, coordinar equipos, lugares, etc.

 

S.- Creo que estás con el rodaje de ‘The Jairi’, ¿Qué se puede contar?

Es una película rara, como casi todas mis películas. Son tres historias en una. Una parte es un 'homenaje' a la propia novela, ya que he tratado de recrear un par de personajes. En ningún caso se trata de llevar al cine el libro, pero he intentado mostrar en imágenes una parte muy breve de 'La casa azul'. Estoy aun rodando, en ciudades como Logroño, Teruel, Santander. Trata de escritores y de sus historias que van comenzando a tomar forma.

 

S.- ¿Seguirás escribiendo? ¿Te has planteado publicar esas historias ya escritas y no publicadas?

Por supuesto, no dejo de escribir, ideas siempre tengo, pero todavía no sé cuándo serán publicadas. Eso dependerá de mi editora Erika Araya (de Kuei Ediciones). Ella es la que consiguió convencerme para publicar esta novela y conseguir los fondos para publicarla. Hicimos una campaña de crowfunding a través de la plataforma Verkami- Confieso que nunca pensé que conseguiríamos llegar al presupuesto total necesario, pero lo hicimos. Si no fuera por ella no estaría aquí ahora hablándote de 'La casa azul'. Le debo mucho, la verdad es que ella se ha convertido en un soporte muy importante para mí, una ayuda increíble. La novela la presentamos oficialmente en Barcelona en septiembre pasado, en Jalón de Cameros en julio y hay otra presentación planificada para diciembre en Logroño. 



Autor: Javier Muro

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